Chihuahua… en guerra por el agua.

El agua, recurso vital al cual Chihuahua y su gente le deben todo, o al menos mucho, es ahora el tema de la agenda pública.

La ganadería, la fruticultura y la agricultura, pujantes actividades de la economía del estado dependen del agua.

A su vez la vida de miles de familias, así como una buena parte del prestigio de la producción del campo chihuahuense, giran en torno a la combinación-hombre-agua-tierra-animales-.

No obstante ello, el Gobierno Federal parece estar empeñado en abrir las compuertas de la principal presa del Estado, para extraer millones de metros cúbicos, incluso mediante el uso de la fuerza pública, como quedó demostrado con la presencia de la Guardia Nacional en el poblado y presa La Boquilla, lo que causó irritación social, así como confrontación entre los pobladores y los uniformados.

Se ha sabido respecto al agua en disputa que la Comisión Nacional del Agua (CNA o CONAGUA) ha tomado la decisión irrevocable para extraer 138 millones de metros cúbicos de líquido a “La Boquilla” -colosal vaso de almacenamiento hídrico de Chihuahua-.

Se dice que una parte del agua que se pretende extraer es en cumplimiento a la cuota del Tratado de Agua que desde 1944 nuestro país tiene firmado con Estados Unidos, aunque también se afirma que otra parte de ese caudal se pretende entregar a los estados de Coahuila –presa La Amistad- y Tamaulipas -presa Falcón- en respaldo a los productores agropecuarios de aquellas entidades.

También se sabe que las citadas presas “La Amistad” y “Falcón” actualmente se hallan casi vacías, ya que el agua que contienen ocupa el 22% y el 7% de sus capacidades, respectivamente, y que además tales presas sirven de conducto para enviar a Estados Unidos el agua que México entrega a ese país en virtud del controversial Tratado que ambas naciones tienen concertado.

Si en algún estado de nuestro país la gente del campo siente una relación especial con el agua es en Chihuahua, pues aquí llueve poco, el agua es escasa y la producción de cosechas y ganado -que por cierto son de alta calidad- requiere gran esfuerzo.

Aun es temprano para conocer el desenlace del conflicto Chihuahua-Gobierno Federal desatado por el agua. Por lo pronto la airada agitación protagonizada en las últimas semanas por los productores de la región centro-sur del estado, así como la politización que el caso ha tomado al involucrarse en él varios partidos y actores políticos –con excepción de los morenistas, por supuesto-, ya han cobrado la primera factura política, al desencadenarse recientemente la remoción del delegado estatal de la CNA. Además, hubo otros dos efectos derivados de la movilización de los hombres y las mujeres del campo chihuahuense, pues a nivel federal la Directora de CONAGUA se comprometió ante el gobernador Javier Corral a no ordenar por el momento, sino hasta el comienzo del ciclo agrícola –es decir, dentro de unas 4 a 6 semanas- la apertura de las compuertas de “La Boquilla”, así como a promover la revisión de las condiciones del tratado en mención; mientras que en lo local el caso alcanzó tal resonancia que el Congreso del Estado efectuó una sesión extraordinaria al pie de la cortina de dicha presa. Con ingeniosa ironía el otrora gobernador, César Duarte, Solía decir que Chihuahua es el único desierto del mundo que se da el lujo de exportar agua.

Pues aunque los esforzados productores del campo chihuahuense parecen no estar dispuestos a que sigamos dándonos el lujo de exportar agua a otras latitudes mientras aquí sufrimos para recibirla y conservarla, es probable que tarde o temprano terminen abriéndose las compuertas de la colosal presa “La Boquilla”.

Recordemos la proclividad del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a ceder ante las presiones que el actual gobierno de Estados Unidos ha ejercido sobre el nuestro cuando ve afectados sus intereses -como sucedió meses atrás en el caso del flujo migratorio de origen Centroamericano-.

Además, debido a la rigidez que caracteriza al actual presidente mexicano a la hora de defender sus posturas personales, es previsible que la intención de apoyar a Coahuila y Tamaulipas mediante la entrega de agua de Chihuahua pueda terminar decantándose en perjuicio de nuestra entidad. Por lo pronto el agro chihuahuense ha dado muestras de estar dispuesto a ponerse en pie de guerra por el agua, su recurso más preciado.


Carlos Jaramillo Vela